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La intensión de este trabajo es observar y comparar a la Guadalajara de "Ayer y Hoy" y mostrar como la ciudad se ha transformado. Cómo de ser una ciudad provinciana se ha convertido en una urbe en el que desaparecieron barrios y edificios de gran belleza. Es únicamente una muestra de lo que no nos tocó vivir, y para que los jóvenes de hoy conozcan, cuando menos en fotografía, algunas escenas de lo que nostalgicamente algunos recordamos de la tranquilidad de sus barrios de mediados del siglo XX.

sábado, 9 de junio de 2012

CHALET NIGG O CASA BELL


En la esquina surponiente del cruce de las avenidas Lafayette (hoy Chapultepec) y Vallarta, precisamente en la contraesquina de la magnífica Villa Normandía, aproximadamente en 1910, el ingeniero Enrique Choistry logra la que quizás sería  la más notable de sus realizaciones en nuestra ciudad: El Chalet Nigg.

Esta casa fué construida para don Juan Nigg, un acaudalado francés avencindado por algunos años en nuestra ciudad que al regresar a su pais la vendió a la familia Bell, es decir, a la esposa y descendientes de don Ricardo Bell. El famoso payaso que aunque había fallecido en 1911, seguía teniendo gran renombre en los medios sociales de la época, de tal manera que debido a la celebridad de esa familia, todavía es erróneamente identificada como la casa Bell.

Por la razón anterior, aquella residencia, a pesar que con los años tendría varios dueños y usos, conservaría durante su existencia esa identidad. Su hermosa apariencia, con aquella escalera monumental exterior, y sus señoriales jardines que llegaban hasta la calle López Cotilla, fueron objeto de reportajes en revistas internacionales y retaba, según yo con ventaja, a la celebridad de la notable finca vecina.

Fue propiedad también de la familia Vizcaíno y terminó sus días como nueva sede del prestigiado Casino Jalisciense o Reforma; posteriormente ya a principios de los sesenta, la maldición de los edificios distinguidos la alcanzó, y duró abandonada por años hasta su demolición y ulterior sustitución por un edificio utilitario ahora ya también pasado de moda.

Texto: Edificaciones de Guadalajara (Skyscraper)

TEATRO CUAUHTEMOC (JUAN MANUEL Y CONTRERAS MEDELLIN)


La historia de las salas cinematográficas en Guadalajara nos remonta a principios del siglo XX, cuando se fundaron salas como El Salón Verde (1904) o el Salón Azul (1912). En otros casos, se trató de teatros que fueron adaptados para realizar proyecciones.

Así inicia la historia del que un día fue el teatro Apolo, aquel que durante varios años sirvió de escenario para pastorelas, y que fue remodelado en 1902 por iniciativa de su dueño –don Prudenciano Guerrero- con apoyo de la cervecera Cuauhtémoc que pagó la fachada (motivo por el cual cambió de nombre a Teatro Cuauhtémoc); posteriormente fue adquirido por Feliciano Estrada -uno de los promotores del séptimo arte en la ciudad-, convirtiéndose en el Cine Cuauhtémoc.

En su primera función se proyectó ‘Las fiestas del centenario en México’, que en palabras de los estudiosos del tema, se trató de una especie de documental en el que se mostraba el desfile histórico encabezado por el ministro español Camilo García de Polavieja, quién aparecía portando el estandarte que usó Miguel Hidalgo al iniciar la guerra de Independencia.

Durante esta época, apostarle al giro cinematográfico resultaba muy complicado; por un lado había muy pocas agencias que se dedicaran a la renta de películas, y por el otro las pocas cintas que circulaban en México tenían un alto precio de alquiler, por lo que la oferta comenzó a volverse monótona.

Ante esta situación el dueño del Cine Cuauhtémoc decidió rentar el inmueble para que se presentaran funciones de marionetas. Fue hasta el 17 de octubre de 1911 que este cine re abrió sus puertas para volver al giro de las imágenes en movimiento, y lo hizo con la cinta Vonot. Esto fue posible debido a que los señores José Montes y Carlos Pérez Rojas, fundaron una empresa con la que echaron a andar tres salas de cine: Excelsior, Allende y  Cuauhtémoc.

El Cuauhtémoc era un espacio para los que no podían pagar mucho, sus localidades oscilaban entre los 5 y los 10 centavos (precios de galería y luneta, respectivamente). Según testimonios de la época este factor hacía que el cine luciera abarrotado en sus funciones, pero también que dicho hacinamiento causara molestias a los asistentes, éstos iban desde empujones, gritos y peleas durante la función, sin contar el calor y los aromas, fruto de la humanidad que asistía a la funciones.

La finca está ubicada por la calle Juan Manuel –apenas a unos metros al oriente del Templo de Capuchinas- y actualmente funciona como estacionamiento. Aún se pueden apreciar algunos detalles de la fachada del antiguo cine, sin embargo su interior fue demolido.


Fuente: "Descubre centro histórico de Guadalajara"

PENAL DE OBLATOS


CALZADA INDEPENDENCIA Y MERCADO DE SAN JUAN DE DIOS